martes, marzo 04, 2008

EL PRESERVATIVO E INFORMACIONES TENDENCIOSAS

Jokin de Irala

Profesor de Epidemiología, Universidad de Navarra

Me gustó leer el artículo de la sección “cara a cara” sobre si los

preservativos son, o no, la respuesta a la prevención de infecciones de

transmisión sexual entre Markus Steiner y Willard Cates optando por el “sí” y

Stephen Genius, por el ”no”1. Me gustó porque era una buena discusión

científica e “ideológicamente libre”. Tengo algunos puntos que añadir al

respecto. Hemos de ser cautelosos cuando nos fiamos de estudios de

laboratorio, tal como hacen Steiner y Cates al afirmar que los preservativos son

barreras eficaces contra “el paso” de incluso el menor de los patógenos de

transmisión sexual. Esto consiste en la valoración de la “eficacia” y obviamente

debe ser estudiada en primer lugar, pero no es el criterio último para evaluar

los preservativos. En la práctica, los problemas con preservativos no se deben

al “paso” de patógenos. Más bien tienen que ver con aspectos como su ruptura

o deslizamiento, por ejemplo, cuando el excitado e inexperto varón joven pierde

inesperadamente su erección. Además, los preservativos no cubren todas las

superficies que pueden ser infectantes. Un estudio de Winer en 2003 demostró

que algunas mujeres se infectaron por el VIH sin haber tenido una relación con

penetración2.

El segundo aspecto que querría mencionar es la información errónea a

la que se puede inducir cuando se afirma que los preservativos “reducen el

riesgo” de una infección. Es desde luego importante reducir el riesgo, pero uno

ha de entender la magnitud de esta reducción del riesgo, y la magnitud del

riesgo que permanece tras la reducción, a la hora de tomar decisiones

inteligentes. El estudio de Winer en 2006 mostraba de hecho que los

preservativos eran efectivos para reducir los riesgos, porque el riesgo de

infección bajaba de un 89% a un 38% cuando se comparaban a los que

utilizaban preservativos en menos del 5% de sus relaciones sexuales con los

que lo hacían consistentemente3. Pero lo que estos datos también muestran es

que los preservativos no son tan eficaces como quisiéramos para “evitar” una

infección porque, a pesar de su uso consistente durante un año, el 37% aún se

infectó, lo cual es un problema de salud pública muy serio. ¿Es sensato

informar a una niña adolescente que no debe preocuparse porque los

preservativos “son buenos a la hora de reducir el riesgo de VPH, cuando una

aún tiene un riesgo del 37% de infectarse, a pesar del uso consistente del

preservativo? Yo no lo creo y situaciones similares pueden observarse con

otras infecciones que no tienen tratamiento satisfactorio. Darles estos datos a

la juventud no es “denigrar los preservativos”, es simplemente darles datos.

Ocultar estos datos sería, por el contrario, discriminatorio contra la gran

población de jóvenes que no tienen relaciones sexuales y que podrían

beneficiarse con mensajes claros que les ayuden a mantenerse en su opción

de evitar el riesgo.

Y aquellos jóvenes que deciden tener relaciones sexuales también han

de conocer esta verdad porque, después de todo, es su salud la que está en

juego. La abstinencia puede ser más o menos difícil, dependiendo de lo que la

sociedad quiera promocionar, pero la juventud tiene el derecho y la

responsabilidad de afrontar y responder a sus propias dificultades en la vida y a

tomar sus propias decisiones tras una información veraz. Muchos cambios de

comportamiento cruciales pueden ser difíciles. Millones de jóvenes en todo el

mundo han tomado la decisión difícil de abstenerse.

En tercer lugar, la información sobre los preservativos no socava los

programas de abstinencia cuando la intervención está verdaderamente

“centrada en la abstinencia”4. Sin embargo, cuando los preservativos y la

abstinencia se presentan, a la juventud sin experiencia sexual, como opciones

igualmente válidas, la compensación del riesgo es una consecuencia

obviamente posible5. Sí, deberíamos sentirnos aliviados si un programa no

provoca un aumento en decisiones arriesgadas. Sin embargo, un buen

programa debería ir más allá y conseguir una disminución de decisiones

arriesgadas. Tanto la postura favorable como la desfavorable al condón

parecían estar de acuerdo en que los mensajes han de estar dirigidos a

poblaciones diana concretas. Esto es lo que básicamente se defendía en el

consenso publicado en The Lancet, que hacía una llamada a promocionar el

retraso del inicio de las relaciones sexuales y la monogamia mutua entre la

juventud y los adultos sexualmente activos, respectivamente, y el uso del

preservativo a aquellos que libremente escogieran no aceptar la evitación del

riesgo6.

Pero una editorial reciente en The Lancet sobre este mismo tema me ha

decepcionado mucho7. Estoy sorprendido de ver a una revista científica, como

The Lancet, tomando posiciones tan poco científicas y partidistas. No es la

primera vez que esta revista médica utiliza sus editoriales para promover una

cierta agenda “anti-Papa”. En su editorial ”El Papa y la ciencia”, se afirma que

el Papa Benedicto XVI fue obligado a cancelar su discurso en la Universidad de

la Sapienza de Roma, por “su pasada defensa del juicio de la Iglesia en 1663

contra Galileo y por hereje”. La editorial sigue con “estimaciones” del número

de Católicos que están contra las enseñanzas de la Iglesia y utiliza términos

como Católicos “conservadores” o “progresistas” para acabar dando la

impresión de que el Papa está solo con su enseñanza sobre el aborto o el uso

del preservativo. El Papa nunca ha defendido el juicio contra Galileo, The

Lancet simplemente lo ha citado mal porque, por desgracia, no parece que han

leído el discurso original donde el Papa se refería a esta cuestión. La

cancelación de la Sapienza se debió a una protesta “democrática” de 67 de los

4,500 profesores de dicha universidad. Doscientas mil personas se dieron cita

en la Plaza de San Pedro, el domingo después de dicho suceso, para

demostrar su apoyo al Papa. La Iglesia tiene su punto de vista sobre el uso del

preservativo y tiene una enseñanza específica sobre la sexualidad humana que

uno es libre de aceptar o no. Las publicaciones científicas no tienen nada que

decir sobre esta elección personal. Pero estudios han demostrado que los

únicos países que han conseguido verdaderamente invertir la curva de la

epidemia del VIH son aquellos en los que se ha implementado seriamente A y

B, en vez de confiar únicamente en la protección del preservativo8. Además, la

Iglesia ha estado promoviendo A y B durante siglos y en vez de concentrar los

esfuerzos en intentar que cambie sus enseñanzas sobre sexualidad y el uso

del preservativo, podríamos aprender y beneficiarnos mejor de la experiencia

de la Iglesia al fomentar el retraso del inicio de las relaciones sexuales y la

monogamia mutua entre la juventud.

Referencias

1 Steiner MJ, Cates W. “yes” and Genius S “no”. Are condoms the answer to rising rates of non-HIV sexually transmitted

infections? BMJ 2008;336:184-185.

2 Winer RL, Lee SK, Hughes JP, Adam DE, Kiviat NB, Koutsky LA. Genital human papillomavirus infection: incidence and risk

factors in a cohort of female university students. Am J Epidemiol 2003; 157: 218-26.

3 Winer RL, Hughes JP, Feng Q, O'Reilly S, Kiviat NB, Holmes KK, et al. Condom use and the risk of genital human

papillomavirus infection in young women. N Engl J Med 2006; 354: 2645-54.

4 Cabezon C, Vigil P, Rojas I, Leiva ME, Riquelme R, Aranda W, Garcia C. Adolescent pregnancy prevention: An abstinencecentered

randomized controlled intervention in a Chilean public high school. J Adolesc Health. 2005;36:64

5 de Irala J, Alonso A. Changes in sexual behaviours to prevent HIV: the need for comprehensive information. Lancet 2006;

368:1749-1750

6 Haleprin D, Steiner M, Cassel M, Green E, Hearts N, Kirby D, et al. The time has come for common ground on preventing

sexual transmission of HIV. Lancet 2004; 364: 1913-1915.

7 Editorial. The Pope and science. The Lancet 2008;371:276

8 Hearst N, Chen S. Condom promotion for AIDS prevention in the developing world: is it working? Stud Fam Plann 2004; 35:

39-47.

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